Soy atleta olímpica y entrenadora de alto rendimiento con una trayectoria basada en la disciplina, la resiliencia y los resultados. Hice historia como la primera tiradora en representar a Venezuela en los Juegos Olímpicos. Competí en los Juegos Olímpicos de Sídney 2000 tras obtener la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de 1999.
Con múltiples medallas internacionales, incluyendo tres de oro en los Juegos Sudamericanos de Rio de Janeiro en el 2002, pasé de la competición de élite al tiro práctico, coaching y la formación, ayudando a atletas y profesionales a perfeccionar sus habilidades técnicas y su concentración mental.
Con una Licenciatura en Psicología (Summa Cum Laude) y una Maestría en Psicología del Deporte y el Rendimiento, me especializo en el aspecto mental del rendimiento: superar las dudas, gestionar el estrés, desarrollar la resiliencia y ejecutar con precisión cuando más importa.

Soy mundialmente conocida por mi participación en las temporadas cuatro y cinco del reality show Top Shot de History Channel. Soy la única competidora femenina en alcanzar la fase individual (camisetas verdes) y la única mujer en competir en la temporada “All-Stars” en 2012.
Soy la autora del manual de tiro “Troubleshooting: Mastering Your Pistol Marksmanship“, que se vende a nivel mundial en inglés y español.

Ayudo a mis clientes a lograr:
– Mayor confianza y control emocional bajo presión
– Mejor concentración y toma de decisiones
– Rendimiento competitivo consistente
– Mayor resiliencia mental
– Rutinas de rendimiento claras y estrategias de mentalidad

Ya sea trabajando con tiradores competitivos, atletas, profesionales motivados o militares y fuerzas del orden, me enfoco en un rendimiento equilibrado: integrando mentalidad, salud emocional y valores personales para ayudar a mis clientes a triunfar en su deporte, sus carreras y sus vidas.

Deporte

Tiro Olímpico:
1996 – 2001 – Campeona Nacional de Venezuela
1997 – Medalla de plata en los Juegos Bolivarianos de Arequipa, Perú.
1998 – Medalla de plata en los Juegos Centro Americanos y del Caribe en Maracaibo, Venezuela.
1998 – Medalla de oro en los Juegos Suramericanos en Cuenca, Ecuador.
1999 – Medalla de plata en los Juegos Panamericanos en Winnipeg, Canada.
2000 – Competí en los Juegos Olympicos en Sydney, Australia.
2000 – Medalla de oro en el Campeonato Suramericano de tiro en Lima, Peru.
2001 – Medalla de plata en los Juegos Bolivarianos de Ambato, Ecuador.
2002 – 3 medallas de oro en los Juegos Suraem Rio de Janeiro, Brazil

Profession

2024 – Actualidad – Consultora de rendimiento psicológico.
2010 – Actualidad – Entrenadora de tiro al blanco.

Highlights:
2012 – Proporcionó capacitación en el Departamento de Policía de Coral Springs (Florida).
2013 – Proporcionó capacitación en el Departamento de Policía de Federal Way (Washington).
2014 – Proporcionó capacitación en el en la base aerea militar de los Marines (Yuma, Arizona).
2019 – Proporcionó capacitación en el unidad de entrenamiento de arms de la FBI (Quantico, VA).
2020 – Proporcionó capacitación en la academia de Policía de Pennsylvania (Hershey, PA).
2023 – Proporcionó apoyo instructivo en la academia de Policía de Pennsylvania (Hershey, PA).

Educación

2023 – Licenciatura en Ciencias en Psicología.
2025 – Maestría en Psicología de Deporte y Rendimiento.

mi historia

Crecí en la región Centro Occidental de Venezuela, donde el cielo me deleitaba con sus singulares tonalidades rojas, naranjas y amarillas en cada atardecer. Durante los primeros años de mi vida, mi mamá trabajaba como maestra de secundaria y mi papá era maquinista. Durante varios años, vivimos del salario de mi mamá mientras mi papá perseguía su sueño y construía su taller de maquinaria desde cero, enseñándonos a mis hermanos y a mí el verdadero significado del amor, la dedicación y la resiliencia.

El tiro no fue mi primer deporte ni pensé que se convertiría en parte de mi carrera laboral. Cuando era niña, solía decir que quería ser astronauta, modelo y bailarina como Michael Jackson. Pasé varios años practicando natación, ballet y gimnasia, pero nunca encontré una pasión por esos deportes.

Un día, mi papá descubrió que el campo de tiro local tenía un equipo de tiro olímpico juvenil que buscaba nuevos atletas. Inmediatamente nos llevó a mis hermanas y a mí al campo de tiro, donde nos presentaron las fascinantes y desafiantes disciplinas de tiro con pistola deportiva y de aire. Este deporte resultó ser más difícil de lo que había previsto. Sin embargo, me enamoré del tiro deportivo gracias al entrenamiento constante y al desafío de acertar mis disparos en el centro de la diana de pistiola de aire, la cual mide un centímetro de diámetro.

una travesía olímpica

Pan American Games Medalist

Después de ganar varias medallas en competencias de pistola de aire comprimido a nivel nacional, me gané un lugar en la selección nacional de tiro de Venezuela. En ese momento yo era un atleta desconocida que parecía surgir de la nada para alcanzar el éxito y ganar medallas.

Los Juegos Bolivarianos de 1997 en Arequipa, Perú, fueron mi primera competición internacional. Me sentí emocionada de conocer otro pais pero a la misma vez ansiosa de estar lejos de casa, ya que era la primera vez que viajaba fuera del estado y del país. A pesar de este y muchos otros desafíos, gané una medalla de plata en el torneo de pistola de aire comprimido, lo que marcó el comienzo de mi trayectoria olímpica.

Ganar esta medalla fué una experiencia increíble. Me ayudó a reconocer mi verdadero potencial por primera vez, como si confirmara lo que siempre supe: además de amar el deporte, yo era buena en él.

Durante los siguientes cinco años, mi vida giró en torno al entrenamiento. Practiqué de martes a viernes durante unas cuatro o cinco horas cada día después de la escuela (y más tarde, de la universidad), y los sábados y domingos. Los lunes eran mis únicos días libres porque el campo estaba cerrado. Mi constante formación, dedicación y sacrificios dieron sus frutos. Gané varios títulos nacionales y medallas de plata en los Juegos Sudamericanos de 1998 en Cuenca, Ecuador, y en los Juegos Centroamericanos de 1998 en Maracaibo, Venezuela.

En 1999, fui seleccionada como una de los dos atletas para competir en los Juegos Panamericanos de Winnipeg (Canadá) del mismo año. Esta era una de las pocas competencias en la que atletas pueden ganar un cupo para participar en los Juegos Olímpicos. Mis entrenadores, Guillermo y Otar me prepararon por varias semanas desde el momento en que supe iba a ser parte de la selección la cual consistía de dos atletas unicamente. Uno masculino y otro femenino. Sin embargo, hubo un conflicto interno con un tirador (que no clasificó), lo que inspiró a algunos a sugerir reemplazarme por el tirador en cuestión, a pesar de que yo había ganado mi lugar para representar al país durante las competencias clasificatorias.

El apoyo de mis padres jugó un papel crucial para ayudarme a superar los desafíos que enfrenté. Además, estuve rodeada de líderes que reconocieron mis logros y me permitieron representar a Venezuela en los Juegos Panamericanos. Me sentí extremadamente nerviosa, llevando un gran peso sobre mis hombros durante la competencia, temiendo decepcionar a todos los que me habían apoyado si no me desempeñaba bien. Después de clasificarme para la final en segundo lugar, salí de la cancha para calentarme bajo el sol porque estaba temblando incontrolablemente. Debido a las circunstancias, sentí el doble de presión en comparación con otras competencias, por lo que me tomé un momento para orar para agradecer a Dios por la oportunidad de estar allí y el apoyo que había recibido. También medité brevemente para generar pensamientos positivos y concentrarme en la técnica de tiro para salir victoriosa.

Regresé adentro con la mente clara, sabiendo que lo único de lo que tenía que preocuparme era lo que tenía que hacer. Cada pensamiento sobre ganar, perder y las opiniones de la gente se volvió irrelevante, dándome la paz que necesitaba para desempeñarme. Esa tarde gané la medalla de plata, haciendo historia como la primera tiradora venezolana en ganar una medalla de plata y una plaza Olímpica en los Juegos Panamericanos.

En el año 2000 cumplí mi sueño de unirme al equipo olímpico para participar en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, un evento extraordinario que sólo un ínfimo porcentaje de atletas experimenta. Desafortunadamente, los problemas que enfrenté antes y durante los Juegos Panamericanos del 99 resurgieron, y esta vez fueron peores.

El padre del deportista masculino que no clasificó a los Juegos Panamericanos argumentó que su hijo, un talentoso tirador, no fue incluído en el equipo injustamente, así que demandó a la Federación Venezolana de Tiro (Feveti) y a varios de los dirigentes. Parte de la demanda exigí que me sacara a mi del equipo para incluir a su hijo, alegando que merecía mi lugar, a pesar de que él había perdido el puesto ante el otro tirador masculino que se clasificó para los Juegos Olípicos.

No estaba segura de cómo manejar la situación. Me sentía frustrada y nerviosa ya que temía perder el lugar que tanto me costó ganar para competir en los Juegos Olímpicos. Aunque había estado en el equipo durante más de dos años, nunca había considerado la “política” que a menudo implican los deportes o cómo afrontar situaciones que me exigieran defenderme a mí mismo. La verdad no eran cosas que yo pensaba como un adolescente. Finalmente, una semana antes de partir hacia los Juegos Olímpicos, la Corte desestimó el caso. Sentí una inmensa sensación de aliviodada la presión mental consciente y subconsciente que había soportado durante toda la terrible experiencia.

Competí en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, convirtiéndome en la primera atleta de tiro venezolana en lograr este hito. Aunque no gané una medalla olímpica, la experiencia de ser deportista olímpico encendió mi pasión por el entrenamiento y la competición. Después de eso, comencé a ganar medallas de oro en eventos internacionales, lo que me motivó a entrenar aún más duro y me inspiró a soñar con participar en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. Sin embargo, mi vida dio un giro trascendental para mí. Me retiré del tiro olímpico después de competir en los Juegos Sudamericanos de 2002 en Río de Janeiro, Brasil (con eventos de tiro celebrados en Resende), donde gané tres medallas de oro. Esta decisión no fue fácil; fue impulsado por la inestabilidad y la agitación en mi país de origen, lo que finalmente me llevó a buscar una vida en un país que admiraba: Estados Unidos.

Socialismo y libertad

En 1998, los venezolanos dijeron sí a lo que Hugo Chávez llamó el “socialismo del siglo XXI”. Se suponía que su nueva forma de socialismo era mejor que cualquier otro socialismo impuesto en el pasado. Se suponía que traería verdadera libertad y voz al pueblo. Sin embargo, las consecuencias de esta ideología pintaron una realidad diferente que afectó la vida de los venezolanos.

Las órdenes ejecutivas y otras decisiones de Chávez comenzaron a destruir, directa e indirectamente, muchas grandes corporaciones, obligando a otras a huir del país. En consecuencia, esto afectó a las medianas y pequeñas empresas y al pueblo venezolano por el cual Chavez decía que estaba protegiendo. Además, presionó para que se adoptaran medidas de control de armas más estrictas, lo que contribuyó al aumento de la tasa de criminalidad. En 2001, Venezuela luchaba contra la inestabilidad política y la agitación económica. Las limitadas oportunidades de crecimiento personal y profesional eran tan grandes que ni siquiera una joven como yo podía ignorarlas.

Amigos cubanos a menudo expresaban sus preocupaciones sobre las motivaciones y los planes políticos de Chávez. Hablaban del impacto negativo en la nación y del oscuro futuro que se cernía sobre lo que alguna vez fue un país próspero. Escucharlos me hizo sentir preocupación y ansiedad por el futuro de Venezuela, porque perseguir sueños en esas condiciones era tan inútil como construir una casa sobre arena.

Aunque consideré mudarme a los Estados Unidos en el 2000, no lo hize con la esperanza de que Venezuela no se convirtiera en un estado fallido como Cuba. Desafortunadamente, la realidad me golpeó como un tornado sin previo aviso. Hugo Chávez surgió empoderado para establecer su versión completa del socialismo en 2002, lo que me hizo tomar una decisión que me cambió la vida. En septiembre de 2002, mi vuelo partió del Aeropuerto Internacional Maiquetía de Caracas con destino a Miami, Florida, dejando atrás a mis seres queridos, mis aspiraciones de ser ingeniero civil y mi sueño de competir en los Juegos Olímpicos de 2004. Mirando por la ventana, traté de convencerme de que había tomado la decisión correcta, pensando que no hay gloria ni felicidad sin libertad.

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