Memorial Day – Una carta a un soldado que lo sacrificó todo
Todo los años escucho más sobre ti. Los que te llaman hermano de armas hablan de lo valiente que fuiste. Aunque siento su tristeza por no estar más con ellos, sé que ellos se sienten bendecidos por haber tenido la oportunidad de conocer a alguien como tú. Algunos de ellos podrían preguntarse por qué fuistes tú quien perdió la vida y no ellos cuando estaban a tu lado en ese momento fulminante. Pero fuiste tú quien hizo el sacrificio final.
Hoy, muchos de tus hermanos de armas piensan en ti aunque la mayoría no lo reconozca, porque es menos doloroso recordar en silencio. He aprendido a escuchar el llanto silencioso de quienes te recuerdan. Sin embargo, puedo decirte que tu memoria sigue viva en la mente de aquellos que te conocieron y tuvieron el honor de luchar hombro a hombro contigo.
Estás en cada historia de despliegue militar. Los innumerables días que duraron despiertos tu y tu batallón durante aproximadamente 72 horas o más. O la vez que decoraron un árbol de Navidad con municiones, explosivos, una red de camuflaje, y con todo lo que pudieron encontrar. Me enteré de aquella vez que pensaste que todo estaba perdido, pero luego de un ataque aéreo te salvó a ti y a los soldados bajo tu mando.
Escuché sobre su sentido del deber y tus miedos durante la invasión de Normandía y las brutales condiciones de vida que soportastes durante la guerra de Vietnam. Sin embargo, hiciste lo mejor que pudiste. Lo sacrificaste todo por tu país, tus ideales, y tu amor por la libertad.
Nunca te conocí, pero cuando escucho historias sobre ti, siento como si te hubiera conocido. Aquellos que lucharon a tu lado, rieron contigo y lloraron contigo se han asegurado de que tu memoria siempre este viva.
Dios te bendiga
